viernes, 7 de diciembre de 2018

El escaño es para quien lo trabaja

Me dirijo directamente a los/las dirigentes de Podemos/Adelante Andalucía, a ver si me pueden sacar del absoluto desconcierto en el que me hallo ante su falta de reacción. ¿A qué estamos esperando para posicionarnos en el tablero político andaluz? ¿Cuál es exactamente la táctica a seguir? ¿Qué valoración hacéis de las elecciones? ¿Qué posición pensáis adoptar con respecto a la investidura? ¿Os vais a quedar en el rincón de pensar hasta la próxima cita electoral, a ver qué pasa? ¿Le vais a seguir echando la culpa al árbitro? Lo digo porque es que ni « los vuestros » os comprenden.

A lo mejor de aquí a las próximas elecciones la situación en El Ejido cambia de la noche a la mañana, por arte de birlibirloque. Y digo El Ejido por decir un sitio emblemático, porque el hostiaso ha sido generalizado y no se puede circunscribir a un municipio. A lo mejor la gente que ha votado a Vox necesita escuchar que sí, que en determinadas zonas en ocasiones hay problemas de convivencia/orden público, pero que esos problemas no los generan « los inmigrantes », sino trabajadores temporales que vienen a España con un contrato « legal » (más bien yo lo llamaría « esclavitud regulada ») fruto de un acuerdo bilateral entre España y Marruecos.

A lo mejor esa gente que ha votado a Vox necesita oír que a los gobiernos español y marroquí les viene de lujo este tráfico de mano de obra barata, que con la miseria que ganan en 6 meses a unos les solucionan la campaña de recogida de frutas y verduras y a otros les solucionan el problema de tener que dar trabajo a tanta gente, porque Marruecos se los quita de en medio; además, con el dinero que estos temporeros ganan tienen para mantener miserablemente en su país a toda su familia durante un año entero, así que un problema menos para Mohamed VI, ese gran aliado de España. Mientras están siendo explotados en España no están en Marruecos tocando las pelotas pidiendo derechos. Imaginaos lo bien que le viene eso a la monarquía marroquí.

A lo mejor esa gente que ha votado a Vox necesita mirarse al espejo para ver que no nos podemos quejar ahora de « los inmigrantes » mientras nos callábamos cuando nos venía bien. Hemos estado beneficiándonos durante décadas de este sistema de semiesclavitud en el que se da una imagen de « todo vale », de « España es un cachondeo ». Pero no somos un cachondeo precisamente porque aquí « entre todo el mundo ». Somos un cachondeo porque la gente que viene de Marruecos, que no habla el idioma y que sabe que está en España para ganar dinero no siente ningún tipo de apego ni de vinculación con la tierra que pisan. ¿Qué apego y vinculación va a sentir quien vive en condiciones de absoluta explotación y sin derechos de ningún tipo? Acaso nos pensábamos que se iban a integrar. A lo mejor nos pensábamos que por las tardes, después del salir del invernadero, iban a ir al círculo de empresarios a jugar al bridge y se iban a hacer socios del club de fútbol local. Pues no, la trata de personas tiene sus consecuencias. O igual es que piensan que los miembros de « la generación más preparada de la historia de España », los hijos e hijas de la clase obrera que hemos podido ir a la Universidad y hemos disfrutado de derechos y libertades, vamos a remangarnos la camisa para irnos a El Ejido a recoger la fruta. A lo mejor, cuando se encuentren sin brazos con los que recoger la fruta se arrepienten de haber votado a Vox. Lo bueno es que Vox tampoco va a hacer nada para solucionar el problema, más allá de naturalizar el desprecio a las instituciones y el odio a lo diferente. Pero sólo con eso ya habrán hecho mucho daño.

El problema no está sólo en El Ejido ni el Parlamento andaluz, cuya legitimidad y soberanía están pisoteando, sino que está en los acuerdos bilaterales hispano-marroquíes que « regularizan » la trata de personas y en los coqueteos de la Jefatura del Estado español con monarquías de dudoso nivel democrático. Y no nos llevemos las manos a la cabeza: la Presidencia de la República francesa resulta más cara al Estado francés que nuestra Casa Real y tiene las mismas relaciones internacionales de turbia reputación. Con un poco de suerte en 2030 se acabará celebrando el Mundial de Fútbol entre España, Portugal y Marruecos. Qué bien le va a venir a Mohamed VI salir por la tele presumiendo de infraestructuras frente al resto de líderes africanos. Lo de los derechos sociales ya si eso lo dejamos para otro día.

Señores y señoras de Adelante Andalucía, a lo mejor habría hecho falta hacer una campaña más seria y menos declaraciones grandilocuentes contra la LGTBIQfobia (disclaimer para evitar linchamientos: soy veterana militante a favor de la libertad afectivo-sexual, que conste en acta). A lo mejor la gente que ha votado a Vox en pueblos y ciudades de Andalucía tenían que saber que esos despreciables dirigentes políticos, enchufados del sistema, mentirosos, que sólo siembran odio y que han asumido muy peligrosas servidumbres (sus conexiones con Steve Bannon están bien claras), no sólo no son la solución, sino que son parte del problema. También habría estado bien oír alguna buena idea que otra. Ideas fundamentadas, elaboradas y comprensibles. Vamos, lo que ningún partido político ha propuesto. Mientras tanto, podemos seguir haciendo brindis al sol o clamando imposibles como reformar la Constitución (de tanto pisotearla ya no nos va a quedar una Constitución que reformar). Ciertamente, la Constitución no está cerrada con un candado, pero digo yo que para reformarla hace falta el consenso de los 3/5 de las cámaras. ¿Cómo pensamos reformar la Constitución si no somos capaces de ejercer en un Parlamento autonómico la influencia que da la legitimidad de haber sacado 17 escaños? Son menos de los que se esperaban, pero digo yo que esos 17 diputados y diputadas tendrán que hacer algo más que quejarse y poner cara de circunstancias. Digo yo.

¿Cuánto tiempo os va a llevar analizar los resultados electorales? A lo mejor cuando acabéis de analizar el hostiaso sacáis un momentito para explicarle a la gente que es mentira que a los inmigrantes les dan cita en la seguridad social antes que a los españoles, que es mentira que los inmigrantes cobran 400 euros al mes y que les dan un piso nada más pisar tierra, que es rigurosamente falso que tengan derecho a tener la nacionalidad española sólo por haber tenido un bebé en nuestro país. Todo esto está basado en la ignorancia y en la manipulación, ¿a qué estáis esperando para decirlo alto y claro, para explicar a la gente no sólo que esto es mentira, sino que además Adelante Andalucía tiene un programa político a la altura de las circunstancias? ¿A qué estáis esperando para dar un paso al frente, exigir al PSOE que desbanque a la inefable Susana Díaz y proponga un candidato de consenso al que Adelante Andalucía pueda apoyar dignamente? ¿A qué estáis esperando para sentaros a hablar con Ciudadanos? Ciertamente, no es un partido de nuestra « órbita », por decirlo de un modo fino, y ha mantenido peligrosos coqueteos con la extrema derecha, sobre todo en Cataluña - Podemos ha mantenido peligrosos coqueteos con el no menos inefable Torra y con la extrema imbecilidad de determinados dirigentes del procès, así que lo comío por lo servío -, pero digo yo que habrá que ser realistas: el sorpasso de Ciudadanos a Adelante Andalucía ha sido de libro. ¿A qué estáis esperando para desacreditar a Albert Rivera, que no deja de faltarle el respeto a su candidato al Parlamento andaluz, y por extensión a todos los que votaron a Marín, al dejarle al margen de las negociaciones? ¿A qué estáis esperando para mover ficha? Basta ya de echarle la culpa al mal tiempo o al cha-cha-cha.

Se ha planteado una campaña electoral andaluza sin ideas y desconectada del día a día de la ciudadanía. ¿Sabéis lo que quiere la gente? Más derechos, regeneración democrática, desarrollo económico y avances sociales, y por supuesto menos banderitas. Teresa Rodríguez dijo en campaña que « las banderas no se comen ». Lo malo es que ha sido al revés: la batalla de banderas se ha merendado a la izquierda. Reconocedlo, por favor. Todavía estáis a tiempo. Ahora mismo, en Andalucía apenas se hacen comentarios en público de las elecciones. ¿Sabéis por qué? Pues para evitar los « guerracivilismos » y para no acabar sacándose los ojos entre familiares y amigos, como pasa en Cataluña desde hace tiempo. Porque quieren que la comunidad autónoma más poblada de España se desarrolle económicamente, que acabe la economía sumergida, que se revise el sistema de atribución de subvenciones a la agricultura, que haya menos trapicheo, que aumente el nivel escolar y que se regule la inmigración. Sí, no es de derechas decir que queremos que se regule la inmigración, para que la derecha deje de utilizar este asunto para sembrar odio, y para que la izquierda deje de prometer el cielo mientras la gente sigue muriendo en el mar. Hacen falta fondos para financiar la acogida. En lugar de eso, el desgraciado de Macron va por ahí dado lecciones a los bárbaros pueblos del Mediterráneo y la Unión Europea le pasa la pelota a Marruecos. « Refugees welcome ». ¿« Welcome » a dónde? ¿A un continente desgarrado por la extrema derecha populista, a un continente en el que vamos a terminar por no poder ni mirarnos a la cara los unos a los otros? Regular la inmigración significa dar una acogida humanitaria decente y una salida digna a quienes se juegan la vida para labrarse un futuro. Y sí se puede, hermanos, hermanas, se puede si se quiere. Pero hay que dejarse de tonterías y hacer política de una vez. Y eso se hace a nivel europeo. Pero bueno, con un poco de suerte Vox saca representación en el Parlamento europeo y soluciona el problema. O tal vez no lo soluciona porque es un problema complicado que no se va a arreglar con soflamas, sino con política.

Dejad de coquetear con banderas y con imbecilismos, por favor, porque nos estamos jugando el futuro. Y haced el favor de no tener la jeta de llamar a la gente a la rebelión y de dejar de hablar de « frente antifascista ». Me parece una desvergüenza que le pidáis a la gente que resuelva a hostias en la calle lo que no habéis sabido solucionar desde los despachos. Luego si hay detenciones no seréis vosotros quienes dormiréis en el calabozo. ¿« No pasarán »? ¿Cómo que « no pasarán »?  Sí pasarán porque ya han pasado, se han colado hasta la cocina, y han llegado para quedarse como no hagamos algo. Basta ya de izquierda ensimismada, grandilocuente y esclava de sus propias palabras. Dejemos de competir a ver quién es más de izquierdas y a ver quién llama más « fascista » a quién. Vayamos a los hechos. Hagamos política. Creemos un proyecto de país. Por algo así mandasteis a Bescansa al rincón de pensar. Pero tenía razón: no tenemos proyecto de país. Y con Bescansa echasteis a una de las mejores.

Recordad que el escaño es para quien lo trabaja.

Firmado: una votante de Podemos que se está quedando sin partido.